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Sábado de Gloria...

Sun Apr 12, 2009, 5:43 PM
‘Sábado de Gloria.’
Sábado de Gloria, 9 de la mañana, Esperanza, Sonora.
Mi abuelo estaba ya afuera esperando a que mi abuela y los demás estuviéramos listos para irnos. Él ya tenía su camioneta lista para el pequeño viaje a ‘La Loma del Guamuchil,’ el lugar donde se celebraría el ritual yaqui del sábado de Gloria, y como todos los años mis abuelos, Bethina y yo íbamos a verlo. Aunque ese año se unió más gente a nuestra aventura. Primos, tíos y los Australianos: Michelle, Leopoldo, Daniel y Amalia, que estaban aquí desde navidad.
Cuando llegamos la ceremonia todavía no comenzaba pero ya era difícil encontrar un lugar desde donde podíamos observar bien lo que estaba a punto de ocurrir. Ya se podían observar a todos los fariseos en distintas chozas hechas de madera y palma alistándose para su ritual, unos arreglando sus máscaras, otros moviendo sus espadas y cuchillos de madera.
Como todos los años yo me acerqué donde estaba mi abuelo observando el gran ‘Judas’ hecho de paja que yacía al pie de un gran palo de madera. Vi que había un gran rectángulo pintado en la tierra que iba desde las puertas de la iglesia hasta unos pocos metros después de la cruz con el Judas. ‘Si alguien se mete dentro del rectángulo sale con un gran golpe,’ decía mi abuelo. ‘Los yaquis son muy especiales para todos sus rituales, no dejan que nada interfiera con ellos aunque todos pueden venir a ver. No puedes tomar fotos, no puedes usar objetos brillantes, nada de aretes, pulseras… todo te quitan.’ Yo lo veía con cara de pregunta, no sabía por qué me decía todo eso y la verdad se me hacía que era algo absurdo. Yo tenía tantas ganas de tomar fotos a los fariseos en sus trajes blancos y sus máscaras elaboradas, algunos con máscaras de algún animal, otros con máscaras de personajes del chavo del 8 o de alguna caricatura mexicana. Yo tenía ganas de tomar fotos al joven que se vestía y era responsable por la danza del venado para después del ritual de los fariseos.
Mi abuelo vio que ya los fariseos se ponían en fila y comenzaban a danzar lentamente y a hacer ruidos con sus espadas de madera. ‘Vente,’ me dijo, ‘esto ya va a comenzar. Miras al señor que está allá con sombrero y botas y la capa negra? Ese es Pilatos y luego van los soldados romanos, luego vienen todos los “chapayecas” (como también se les conoce a los fariseos).’Mi abuelo y yo nos pusimos en un lugar en el que podíamos observar todo lo que ocurría y momentos después todos los fariseos entraron y comenzaron a caminar alrededor del rectángulo sin entrar a la iglesia, iban en hileras de dos y bailaban al ritmo que ellos se habían creado con sus espadas y cuchillos de madera, movían sus caderas, haciendo sonar sus cinturones sonaja. Todos seguían a "Pilatos," un hombre robusto, vestido de negro, con botas vaqueras, un sombrero y un pañuelo que le tapaba todo menos los ojos.
Mi abuela me había explicado con anterioridad que lo del sábado de Gloria era algo muy especial. En la Loma del Guamuchil, la ‘Gloria’ era el altar de la iglesia y antes de que comenzara el ritual la ‘Gloria,’ representada por una gran cortina blanca a lo largo de la iglesia y tapando el altar, estaba “cerrada.” Los fariseos hacían su danza afuera en el rectángulo y a determinada hora entraban a la iglesia a tratar de obtener la ‘gloria.’ Ahora el recorrido no era solo a lo largo del rectángulo sino que ya entraban a la iglesia a tratar de obtener la dicha ‘gloria.’ Todo se tornaba muy emocionante porque ahora ya eran dos rituales, y yo nunca sabía elegir entre ver a los fariseos marchar y danzar afuera de la iglesia en el gran rectángulo o si entrar a la iglesia a ver cuando por fin se abrieran las cortinas, haciendo referencia a la ‘gloria’ que por fin estaba al alcance de los que entraban.
El ritmo que los fariseos lograban con sus instrumentos de madera se volvía mas intenso y llegó un momento en el que todos seguían a Pilatos con una energía abrumadora. Pilatos ya no dio la vuelta para marchar alrededor del rectángulo, en cambio siguió adelante hacia la iglesia. Todos los fariseos entraron después de él pero un momento más tarde todos volvieron a salir, siguiendo su camino marcado por el rectángulo. Pilatos y los fariseos volvieron a entrar a la iglesia unas cuantas veces y al final todos salieron corriendo, igual en filas, pero se podía observar que los fariseos tenían prisa. Conforme pasaron enseguida del Judas de paja los fariseos aventaron sus respectivas máscaras y espadas y cuchillos de madera y salían corriendo hacia las chozas al encuentro de sus ‘madrinas,’ las mujeres que estaban encargadas de alimentarlos y cuidarlos, y en ésta ocasión eran las encargadas de echarles una gran cobija encima para que el ambiente no les hiciera tanto daño después de haber estado con las máscaras tanto tiempo.
Cuando ya todos los fariseos se apartaron y un grupo de personas de la misma tribu estaban dentro de la iglesia haciendo una danza especial siguió el ritual. Alguien prendió fuego al Judas de paja con todas las máscaras y demás cosas que los fariseos habían dejado. El Judas representaba todos los pecados del pueblo, las culpas y lo malo de la pasión de Jesucristo y eso junto con las máscaras formaban una hoguera que se quemaba y desaparecía todo lo malo.
La ceremonia de los fariseos terminaba ahí. Ellos ya eran libres de las mandas que habían hecho y el compromiso que habían adquirido al ser fariseos (ayunar, no hablar durante los ritos de la cuaresma, no subirse a ningún tipo de vehículo, dormir en chozas improvisadas) y los danzantes que representaban cosas buenas estaban en la iglesia, bailando enseguida del altar. Afuera de la iglesia ya no quedaba nada mas que ver como el Judas de paja ardía junto con las máscaras hechas de cuero y los instrumentos que habían usado los fariseos. A eso se le añadía ver los cohetes que se prendían junto con el cuerpo del Judas y todo lo demás.
Cuando el fuego de la hoguera improvisada ya no era tan intenso mi abuelo me dijo que lo acompañara. Caminamos y nos detuvimos cerca del Judas de paja que se quemaba junto con las máscaras y mientras yo observaba con detenimiento como ardía la máscara del chavo del 8, la máscara de Kiko y la máscara del Gallo Claudio mi abuelo sacó un pedazo de papel doblado de la bolsa de su pantalón. ‘Todos los años que puedo vengo aquí,’ dijo sin quitar sus ojos del fuego del Judas, ‘y hago una lista de las cosas en mi vida que quiero que se vayan. Los pecados que cometí y las malas obras que hice las escribo en un papel y luego vengo para acá y lo quemo para que se lo lleve el viento y volver a empezar de nuevo.’ Mi abuelo aventó su papel a la hoguera y lo vio desaparecer entre las llamas. Yo me quedé en silencio y después de unos segundos le dije que iba a ir a ver la danza del venado.
Todo eso ocurrió en Semana Santa del 2006, la última Semana Santa que pasé en Esperanza, Sonora, porque después me fui a Australia y ahora la he pasado en el DF. Esa Semana Santa que me permitió conocer un secreto de mi abuelo. Y por qué digo que era un secreto de él? Porque le comenté a mi madre algo de esto y dijo: ‘Mira tu tata que guardadito se lo tenía. Con razón se iba muy despichadito siempre a donde quemaban al Judas…’

Quizás si no hubiese sabido lo que mi madre me dijo no hubiese nunca escrito esto, no le hubiese tomado tanta importancia a que por alguna razón ese año yo pasé el sábado de Gloria en compañía de mi abuelo, a que le pregunté todo lo que pude preguntarle sobre las costumbres yaquis, a que tuve la oportunidad de saber algo más de él, algo que ahora guardo como un preciado tesoro. Si no hubiese sabido lo que me dijo mi madre quizás hubiese pasado el sábado de gloria recordando que ayer me perdí cerca de la carretera, recordando la película que fui a ver el jueves, o tratando de encontrar ya un nombre para mi pez. Pero no, hoy era un día para recordar, que hace casi dos años tuve una gran conexión de mente y corazón con mi abuelo, tuve su confianza y tuve su cariño, como siempre en la vida.
Esto es simplemente una forma más de recordar cuanto lo quiero y cuanto lo extraño, y cuanto he aprendido de él. Yo sé que aunque me entristezca que ya no esté conmigo, me siento contenta de que esté en un lugar mucho mejor, observando en primera fila el Sábado de Gloria este año, sin necesidad de respirar toda la tierra de la loma, sin necesidad de estar bajo un sol ardiente, sin la necesidad de estar tratando de esquivar los cuerpos de las personas para poder ver bien.
Y sí, he necesitado todas estas palabras para recordar y hacer saber este pasaje en mi vida que ha quedado y quedará en mi corazón por siempre. Muchos saludos y tengan un buen día, que yo seguiré en mis clases de manejo x)

  • Mood: Neutral
  • Listening to: So Jealous (Tegan and Sara)
  • Reading: Los Etruscos ¬¬
  • Watching: Nothing
  • Playing: Nothing
  • Eating: Nothing
  • Drinking: Nothing

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